jueves, 17 de noviembre de 2016

FIDELIDAD A ULTRANZA

«Jura, y te soltaré; insulta a Cristo», dijo el procónsul al venerable anciano, pero éste respondió «Durante ochenta y seis años he sido su siervo, y no me ha hecho mal alguno ¿Cómo puedo ahora blasfemar de mi Rey que me ha salvado?» 

Estas fueron las palabras de Policarpo (69 d.C. – 155 d.C.) discípulo de los apóstoles¹ y en ese momento obispo en la ciudad de Esmirna, minutos antes de ser martirizado en medio de un estadio repleto de personas que pedían eufóricamente que el noble anciano fuera quemado vivo ¿Su crimen? Ser fiel a Cristo, no reconocer a Cesar como Señor y no ofrecerle incienso  

Martirio de Policarpo
El relato del martirio de Policarpo se relata en una carta que fue escrita probablemente poco después del martirio, que tuvo lugar en el año 155 o 156, y que la iglesia de Esmirna envió a una comunidad de creyentes en Filomelio.² Eran días muy difíciles y peligrosos ya que el cristianismo se encontraba en franca oposición al culto al emperador romano. 

Profesar la fe hoy día no supone perder la vida. Al contrario, parece estar de moda y hasta conlleva ciertas ventajas en el ámbito de lo laboral y social. Son justamente todas estas ventajas, así como la ausencia de persecuciones a la fe, las que nos ha llevado a perder la conciencia de las implicaciones bíblicas de ser un verdadero seguidor de Jesús. Muchos de los que hoy dicen ser cristianos, viven la fe sin un verdadero compromiso con Dios, su permanencia en el Camino es inconstante y depende en gran medida de su estado de ánimo y de las circunstancias que les rodean. Su seguridad, su salud y su solvencia económica es todo lo que les interesa, pero ¿Cuándo entenderemos que seguir a Cristo debe implicar necesariamente nuestra fiel permanencia en la fe hasta las últimas consecuencias? 

Habrá oraciones que Él no responderá, peligros de los cuales no nos librará o enfermedades que no sanará, pero eso no nos deberá detener en nuestra marcha. Esforcémonos por ser fieles hasta el fin. 

Los ochenta y seis años ininterrumpidos de servicio del obispo mártir, son un ejemplo de perseverancia para nosotros. Su negativa a renegar de Cristo nos desafía a oponernos con valentía a todo lo que se opone a Cristo y a su cruz. 

Según el relato, cuando Policarpo entró en el estadio oyó la voz del cielo que le dijo: «Mantente firme, Policarpo, y sé valiente.» y aunque no lo dice en ninguna parte casi me atrevería a afirmar que el obispo esmirneano en los momentos previos a su muerte, recordó estas palabras del Resucitado a la iglesia en Esmirna unos 60 años antes: Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida (Apocalipsis 2:10)  

¡SEAMOS FIELES HASTA EL FINAL! 




¹ En el libro IV, capitulo 14 de su «Historia Eclesiástica» Eusebio de Cesarea (263 - 340 d.C) cita un fragmento del tercer libro de la obra «Adversus haereses» de Ireneo de Lyon (? 202 d.C.) que dice: «Y Policarpo, no solo fue discípulo de los apóstoles y vivió junto con muchos que habían visto al Señor, sino que incluso fue establecido por los apóstoles como obispo en Asia, en la iglesia de Esmirna.   

² «Historia Eclesiástica» libro IV, capitulo 15  de Eusebio de Cesarea, «Los Padres Apostólicos» página 235 J.B. Lightfoot. 

sábado, 12 de noviembre de 2016

¡LA BIBLIA DICE ESTO!

Para saber lo que la Biblia enseña sobre determinado tema, no basta con solo citar un versículo, un párrafo o todo un libro. Es imprescindible conocer lo que toda ella afirma acerca de ese tema.

La verdad de Dios no está encerrada en un versículo o en un capitulo, sino en la totalidad de la revelación de Dios contenida en la Biblia.



No estaría mal que la próxima vez que alguien diga “La Biblia dice esto” nosotros le digamos ¿Qué libro de la Biblia lo dice? Ya que en el texto bíblico podemos hallar a un escritor tratando un tema de forma distinta a otro escritor. 

DESAFIO: Familiaricémonos cada vez más con el texto sagrado, con su historia, sus géneros literarios, los idiomas en que fue escrita, etc. Este conocimiento nos hará libres  de esa práctica de citar versículos de memoria sin conocer exactamente lo que dicen, o de hacer afirmaciones teológicas solo porque un manual de doctrinas las hace.  

EL PENDULO REBELDE DE FOUCALT



Hace unos 150 años vivió en Francia un físico de nombre Jean Bernard Léon Foucault. Su experimento más popular  tuvo lugar el 26 de marzo de 1851 en el panteón de Paris, y fue llevado a cabo con el fin de demostrar la rotación de la Tierra. En un edificio construyó un gran péndulo con una cuerda de 67 metros de largo y una bala de cañón de 28 kilos. Debajo en el piso puso arena. A la bala de cañón adhirió en su parte inferior un estilete apuntando hacia abajo, para que marcara la arena al moverse. Elevaron bastante la bala, y la soltaron. El péndulo comenzó a ir y venir. Al principio el estilete fue dibujando en la arena una línea muy recta, pero al rato, la marca en la arena se fue moviendo unos milímetros a la izquierda de la anterior, parecía que el péndulo cambiaba de dirección. Ante la admiración de la gente el señor Foucault les explicó que el péndulo no cambiaba de dirección, sino el piso y todo el edificio donde el péndulo estaba colgado. Dicho en otras palabras, que aunque la Tierra entera se movió el péndulo no obstante mantuvo su propia dirección. 

Una sencilla y práctica reflexión que podemos extraer de este relato es que aunque nos encontramos en el mundo no somos del mundo. Es nuestro deber ir en contra la corriente,  no importa cuán fuertes sean las presiones o las influencias negativas en nuestro entorno 

EL ÉXITO DE LOS FRACASOS DE EDISON

(El lado positivo del fracaso)

Thomas Alva Edison (1847- 1931) fue un prolífico inventor estadounidense, entre sus muchas invenciones se encuentran el fonógrafo, el mimeógrafo, el cinetoscopio y el más reconocido: la bombilla incandescente. 
Antes de hallar las claves que le permitieran dar con la forma definitiva de la bombilla eléctrica, en 1879, Edison llevó a cabo muchos intentos fallidos con pérdidas de miles y miles de dólares. Cuando se lo echaron en cara dijo: “No he fracasado en esos intentos. Lo que hice fue hallar un número muy elevado de formas de cómo no se debe construir una bombilla”. 

Thomas Alva Edison 
De las palabras del inventor no solo podemos descubrir su actitud frente los “fracasos”, sino también un modelo de conducta a seguir frente a nuestros propios desaciertos y tropiezos: 

1) Convirtió sus errores en experiencia. Todos podemos tropezar y caer, pero no nos quedemos en el piso. Tomemos fuerzas y asumamos ese traspié como una experiencia de la cual podemos aprender ¡Eso es madurar! No olvidemos lo que el texto sagrado dice: todas las cosas obran para bien a los que aman a Dios. 

2) Buscando nuevas formas de hacer las cosas. No existe una sola manera de hacer las cosas, un desacierto seguramente nos está diciendo que intentemos hacerlo de otra manera.

3) Perseverar hasta lograr nuestros objetivos.  No es que seamos incapaces o incompetentes, quizá nuestro problema es que ante los primeros obstáculos y tropiezos desistimos y nos terminamos rindiendo.

No hay victoria sin batalla, no hay aciertos sin desaciertos. No permitamos que el desaliento o una errónea lectura de los acontecimientos negativos que hemos vivido nos priven de la oportunidad de ser más como Jesús.



EL PLAN DE DIOS PARA JESUS Y SU CRISIS EN GALILEA

¿SABIA JESUS LA TOTALIDAD DEL PLAN DE SU PADRE DESDE EL INICIO? Pienso que no es fácil saberlo sobre todo porque la redacción final de los cuatro Evangelios es el resultado de décadas de reflexión teológica acerca de la vida de Jesús y su obra; así que entre más se profundizó esa reflexión, más se teologizó a Jesús el hombre. Con todo, los mismos Evangelios nos muestran que Jesús tuvo que seguir un camino para conocer de manera paulatina la voluntad del Padre. Por ejemplo su etapa de aprendizaje en su niñez y adolescencia (Lucas 2:41-52) luego como posible colaborador de Juan el bautista de quien tomó la práctica del bautismo por inmersión (Juan 4:1,2) no podemos dejar de lado también el cambio de planes y de actitud que Jesús llevó a cabo por medio de la fe sencilla de una pagana (Marcos 7:24-30) o el cambio radical en el ministerio de Jesús que en su etapa final se concentra ya no tanto en el anuncio del reino o en las curaciones milagrosas, sino en su pasión y muerte. En fin, creo que es más plausible reconocer en Jesús el hombre una progresión en su conciencia acerca de su misión que creer que él ya sabía todo lo que tenía que saber desde el principio (Hebreos 5:7-9) 



¿QUE DEBEMOS ENTENDER POR CRISIS DE GALILEA? Entiendo por crisis galilea a esa lucha interior que se produjo en Jesús de Nazareth cuando debe dar por terminada su labor en Galilea para dirigirse hacia Jerusalén (ciudad en la que estaban sus más férreos opositores) para ofrecer allí su vida en sacrificio, pero ¿Por qué crisis de Galilea? En primer lugar porque es mientras Jesús está desarrollando su ministerio en Galilea cuando debe tomar la decisión de abandonarla para luego dirigirse a su muerte en Judea. En segundo lugar porque en Galilea Jesús hace lo que más disfruta: a) anunciar el reino de Dios a los pobres y b) Liberar a los oprimidos y sanar a los enfermos ¡Cuánto lo disfrutaba el Maestro! ¡Pero! Debía dar por terminada esa etapa y beber el trago amargo de la muerte. 

Marcos divide el ministerio de Jesús en dos etapas: 

1) Etapa en Galilea que es relatada desde 1:14 hasta 7:23, esta etapa se caracteriza por el anuncio del reino de Dios y por la realización de muchos milagros y liberaciones.
2) La segunda etapa es cuando se dirige hacia Jerusalén, durante este tiempo Jesús ya casi no realiza milagros y el anuncio insistente del reino de Dios es desplazado por el énfasis en su muerte. En esta etapa su insistencia será anunciar su muerte (8:31; 9:31; 10:33).

Resulta interesante que en la gloriosa etapa de su ministerio en Galilea Jesús silencia todo intento de definirlo: calla a los demonios que tratan de revelar su identidad (1:34 - 3:11,12) y le pide silencio a las personas a las cuales ha sanado (1:44 - 7:35,36) Es como si Jesús se negara a ser entendido desde la perspectiva del triunfalismo y la euforia que provocaban en la gente sus muchos milagros. En cambio parece que el Jesús de Marcos quiere ser entendido desde el dolor, el sufrimiento y la muerte porque será hasta el momento en que expira en la cruz cuando lo confiesa un soldado romano como el Hijo de Dios (15:37-39) No sin antes haber anunciado su muerte y la necesidad de llevar la cruz y morir (8:34-37)

miércoles, 9 de noviembre de 2016

TESTIMONIOS INFERNALES

(Breves acerca de Lucas 16: 19-31)

En la parábola del rico y Lázaro, encontramos un diálogo entre Abraham y el hombre rico quien a la sazón estaba atormentado en el Hades. El rico le pide a Abraham que envíe a Lázaro a dar testimonio a sus cinco hermanos impíos con el fin que enmienden sus pasos y de esa manera eviten los tormentos del Hades. La respuesta del patriarca fue: a Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Después añade: si no oyen a Moisés y los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos. 



Al leer la respuesta de Abraham quedan claras dos cosas: la suficiencia de la palabra de Dios y la necedad humana. Siendo así ¿Deberíamos creer en todos esos "testimonios" de gente que dice que fue llevada al infierno? ¿Acaso ya no es suficiente la palabra como para que Dios eche mano del terror para que sus criaturas se vuelvan a él? ¿Será que Dios se convirtió en un ser ingenuo que cree que mediante la técnica del miedo provocará verdaderas conversiones? ¿Deberemos creer a esos "testimonios" fantasiosos que afirman haber visto a demonios bailando el Moonwalk de Michael Jackson? ¿Son esas supuestas revelaciones una acción divina siendo que las mismas contradicen verdades bíblicas incluso? Si esas supuestas experiencias son reales, entonces es obvio que Dios ha reconocido que su palabra ya no es suficiente para convertir y ahora confía en que un poco de miedo hará que el ser humano entre en razón.

¡Maduremos ya! Y dejemos de ver y oír tanta tontería que aunque convincente, carece de fundamento bíblico.

Dos cosas son ciertas: Primero, tenemos la palabra escrita y ésta no necesita nada más y segundo, la terquedad humana es tal que no creerán aunque alguno se levante de entre los muertos. No nos queda más que continuar anunciando la buena noticia a tiempo y fuera de tiempo.

FECHANDO LA VENIDA DE CRISTO Y EL FIN DE LA ERA

¿Hay alguien por allí? ¿Algún sobreviviente? Si estás leyendo este escrito es porque tú al igual que yo sobreviviste a los cataclismos y a la destrucción mundial de ayer 29 de julio de 2016... Este mensaje tendría sentido si ayer se hubiera acabado el mundo tal como lo conocemos, pero como ustedes bien saben no fue así y ahora la vida sigue igual. 



Desde tiempos inmemoriales se han hecho anuncios atrevidos en relación al tiempo del regreso de Cristo. Desde Montano en el siglo II de nuestra era que anunció el descenso de la Nueva Jerusalén a una ciudad llamada Pepuza, hasta el anuncio más reciente que afirmaba que el fin del mundo y la venida del Señor tendrían lugar el viernes 29 de julio de 2016. La fascinación por el estudio de las profecías y la Escatología es cada vez más popular, algunos de los que la estudian llegan a conclusiones atrevidas y temerarias, a continuación solo algunos ejemplos:

  • En el siglo XIX hubo un campesino llamado Guillermo Miller que según sus cálculos basados en el libro de Daniel, Jesús debía regresar en 1843, al no cumplirse su anuncio hizo nuevos cálculos y aseguró que sería en 1844.
  • A finales de los ochentas, un ingeniero de cohetes de la NASA y estudiante de la Biblia llamado Edgar Whisenant escribió un folleto titulado: 88 razones por las cuales el rapto será en 1988, en dicho escrito él afirmaba que en algún momento durante la fiesta judía de Rosh Hashanah (11-13 de Septiembre) Jesús volvería a arrebatar a la iglesia.
  • Hace un poco más de cinco años Harold Camping (fundador de la emisora Family Radio) basado en el libro del Génesis realizó algunos cálculos que le llevaron a la convicción que Jesús volvería el 21 de mayo de 2011. Al no ocurrir nada hizo nuevos cálculos y redefinió la fecha para el 21 de octubre de ese mismo año. Después de una campaña mundial en 61 idiomas y varios millones de dólares no pasó nada.
  • En 2014 el pastor y teólogo mexicano Armando Alducín afirmó basado en las fiestas judías, que Jesús vendría en el mes de Septiembre (probablemente de 2015) durante la fiesta de las trompetas. 
  • También el predicador chileno que dice ser judío,  David Diamond afirmó en 2008 que la década de 2008 a 2018 sería la más terrible de toda la historia de la humanidad y basando su enseñanza en la parábola de la higuera insinuó con claridad que Jesús vendrá a más tardar en 2018.

Y esto sin mencionar las innumerables predicciones que nunca se cumplieron.

Llama la atención que cada uno de ellos sacó sus conclusiones de la Biblia misma. Ellos estudiaron pasajes de Génesis, Daniel, Mateo, Lucas, etc. e hicieron cálculos que según sus criterios mostraban contundentemente la fecha exacta (o aproximada) del retorno de Cristo, pero ¿qué ocurrió con sus conjeturas? Huelga decir que todos fallaron. En mi opinión personal los fallos estriban en su hermenéutica (interpretación). 

Ignorar el género literario de los textos bíblicos, buscar profecías ya cumplidas en el Antiguo Testamento para darles un significado escatológico futuro, Manipular y asignar significados extraños a los números y cifras de la Biblia, el literalismo que hace que lo que es solo simbólico sea visto como literal, todo esto entre otras cosas nos ha llevado inevitablemente a esta vorágine apocaliptista que es derrotada una y otra vez por la invicta realidad. 

Propongo que sigamos el ejemplo de los apóstoles y escritores de las páginas del Nuevo Testamento para quienes ya todo estaba cumplido y solo restaba esperar la venida del Hijo del Hombre. Ninguno de los autores neotestamentarios dedicó ni un solo renglón a la profecía de las setenta semanas, ni tampoco a especular acerca de lo dicho por los profetas acerca de Siria, Damasco, Egipto, Tiro, etc. Jesús habló que su venida no estaría precedida por señales, sino que al contrario sería inminente, Pablo en su carta primera a los Tesalonicenses y en pleno auge del imperio romano creía que Jesús regresaría mientras él estuviera vivo. Vayamos por el camino seguro y evitemos la senda de la especulación porque la Palabra del Señor dice:

Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá (Lucas 12:40)